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¿Está permitido soñar con otro(a)?

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¿Cuántas veces te has descubierto soñando despierta con determinado actor o con ese compañero de trabajo tan atractivo que hay en la oficina de al lado? O ¿has escuchado hablar a tus amigos de lo “rica” que está fulanita y de las películas que se pasan a su lado sin importar el estado civil que ata sus manos? Bueno, es que las fantasías extramatrimoniales suelen ser bastante comunes, pero no por eso bien aceptadas. Sobre todo porque juegan con el límite de la infidelidad y eso ya es un problema. Pero vamos por parte, ¿qué es una fantasía sexual? Esta se define como un conjunto de representaciones imaginarias emanadas del inconsciente que permiten visualizar situaciones sexuales que se han vivido, que se desearía vivir o que nunca se han vivido. Las fantasía sexuales permiten una evasión temporal de la realidad y según especialistas, en ellas se concentran sueños, deseos, recuerdos y hasta frustraciones. Ahora bien, por su propio concepto, las fantasías pertenecen a la imaginación, pero limitan muy finamente con la barrera de la realidad… Se dice que el órgano sexual más importante es el cerebro y la zona más erógena es la imaginación.

La normatividad de las fantasías
En toda relación, sus comienzos están llenos de pasión, magia y mucha locura; tanto así que las fantasías sexuales que ocurren en esos momentos están generalmente relacionadas a la persona amada. Esto no quiere decir que no se reaccione ante los estímulos externos, sin embargo, la emotividad del momento de la relación hace que éstas corran más rápido a nuestro lado y se aparten de la mente. Luego, con el transcurso de los años junto a una persona, los niveles de pasión, locura y estímulos bajan o se adormecen generalmente, y el trabajo es el doble para despertarlos. En ese esfuerzo diario por mantener la chispa encendida, las fantasías sexuales con personas que no son el cónyuge o compañero tienden a quedarse más tiempo en la mente y ocurren más seguidos. Así al menos lo demostró un estudio publicado por el The Journal of Sex Research, del Dr. Thomas V. Hicks y Harold Leitenberg, de la Universidad de Vermont en Burlington. Los investigadores señalaron que la mayoría de las parejas estudiadas tenían con frecuencia fantasías sexuales con otra persona (las que denominaron fantasías extradiáticas), las que le generaban culpas, ya que según los propios entrevistados, no deberían tenerlas. Esta diferencia entre lo que se siente y lo que se piensa es importante. En el estudio el 48% de los participantes dijo que no era ‘correcto’ tener fantasías sexuales con otra persona si eran fieles a sus parejas. Sin embargo, el 87% de los participantes manifestaron que habían experimentado fantasías sexuales con otras personas en los últimos dos meses (98% en el caso de los hombres y 80% en las mujeres). Este estudio demuestra lo normal que resulta tener fantasías extramaritales y su desligamiento con la infidelidad, ayudando a alejarla de los celos de las parejas a la hora de contarlas."Tener estos datos permite a los profesionales de la salud y al público en general entender mejor lo que puede considerarse como normativo en la conducta sobre las fantasías sexuales", refirió Hicks, uno de los investigadores del estudio.


Ellos opinan

• “Es engañar a la pareja”.
“Yo no estoy casado ni mucho menos, pero creo que puedo dar mi opinión sobre el asunto imaginándome en el papel de un casado. Yo creo que toda fantasía realizable y previamente conversada con la pareja puede beneficiar a la relación. Digamos, para darle más chispa a una cosa rutinaria. Yendo al tema de las fantasías sexuales extramaritales, como lo estás planteando es engañar a la pareja. O sea, o se las explicas a tu mujer o tu marido y tratan de cumplirlas o se separan. Ya que si en el caso de estar casado y mi fantasia es estar con una negra, oriental, pelirroja y resulta que mi mujer es normal teñida, no tengo por donde realizar mi fantasía”, dice Mauricio de 31 años.

• “Yo creo que son válidas”.
“Eso sí, en el entendido de que esto ocurre en uno de los siguientes escenarios: 1.- Que la persona con que se fantasea sea ‘inalcanzable’ (actrices, modelos o ese tipo de personajes). 2.- Que sea alguien conocido, ‘alcanzable’, pero que no exista una intención real de hacer esa fantasía realidad (es decir, que si se diera la oportunidad, uno no la tomaría bajo ninguna circunstancia). En otros escenarios creo que siempre es válido mientras las fantasías no distraigan la atención sobre la pareja real, y mientras no provoque una distorsión de la realidad. Creo que el límite de la infidelidad está en el ‘hacer’, en el ‘querer hacer’ y en el ‘intentar hacer’, pero las fantasías no necesariamente implican intención”, concluye José Ignacio de 33 años.

• “Mejor si se comparten”.
No considero malo tener fantasías sexuales con otras personas si sólo se quedan en eso, es decir, si no hay intención de cumplirlas. Y si se pasan de ese límite, las acepto si se cumplen en pareja. De otro modo las considero infidelidad, porque tienen la intención de ser verdad, pero alejado de la relación”, afirma Nicolás, de 29 años.


 




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