¿Te sientes hinchada y no sabes por qué?, ¿las piernas las tienes pesadas?, ¿el vientre se abulta constantemente? Bueno, entonces lo más probable es que padezcas de retención de líquidos, un problema que deberás aprender a manejar toda la vida. Conoces las vías de solución y prevención.
La mayoría de las mujeres sufren de retención de líquidos previo a su ciclo menstrual, peor hay otras que lo padecen la gran parte del tiempo. Incluso, en estados de alta retención, este problema puede llegar a ser más incómodo, provocando calambres, debilidad, palpitaciones y malestar general. Esto ocurre cuando el nivel de agua en el cuerpo supera el 75% al que está acostumbrado nuestro organismo. Pero, ¿por qué ocurre el desbalance?
El proceso de eliminación y retención de líquidos en el cuerpo, lo regulan las hormonas y cuando éste se desequilibra, se produce una retención inadecuada que provoca todas las molestias ya descritas y conocidas. Por esto mismo, la solución no va en beber menos cantidad de líquidos, sino de averiguar de dónde viene el problema para tratarlo adecuadamente.
Una dieta deficiente
Muchas veces el causante de la retención en una dieta baja en proteínas. Esto se puede notar porque además de la retención de líquidos, la persona somatiza la carencia con problemas hormonales de otra índole, como caída de cabello, alergias, uñas quebradizas y bajo tono muscular. Por ello, lo primero es restablecer el consumo de proteínas, ya que tras su ingestión, el hígado produce la albúmina que es la sustancia necesaria para que los fluidos no se acumulen en los tejidos, causando finalmente la retención.
Cuando hablamos de proteínas nos referimos esencialmente a carnes, pescados, huevos y productos lácteos; pero también a las legumbres, cereales y frutos secos. Por lo tanto, los vegetarianos también pueden tener una dieta rica en proteínas.
Falta de nutrientes
Otra razón que puede haber provocado la retención de líquidos es la escasez de nutrientes en el organismo. Por lo tanto, es importante poner atención a la alimentación y no dejar de consumir dosis requeridas de vitamina C, la vitamina B6, el magnesio y los ácidos grasos.
Por ejemplo, la carencia de vitamina B6 (huevos, puerros, frutos sexos) y de magnesio (manzanas, pollo, zanahoria y papas) produce además de retención, migrañas, nerviosismo, insomnio y problemas menstruales. La ausencia de vitamina C (presente en coliflor, espinacas, tomates y cítricos), provoca cabello frágil, várices y moretones sin causa aparente. Remedios caseros
Una vez que comience a tratar la alimentación y sus desequilibrios, te aconsejamos tratar tu retención de líquidos también en casa. Para eso, cuando sientas que estás pesada o que las piernas te duelen de lo hinchada que están, métete al agua. La presión del agua hace que los líquidos se acumulen en la vejiga y así se les ayude a salir como orina. Además, te aliviará. Para eso, una vez dentro del agua, haz movimientos con las piernas para que los músculos bombeen los líquidos hacia la vejiga.
También es importante que limites el consumo de sal, hasta que no baje la hinchazón. Evita los diuréticos, excepto si son recetados por un médico. No te quedes sentada mucho tiempo, sale a caminar o haz ejercicio. Y bebe mucha agua, porque cuanto más tomes, más ayudarás a diluir las sales que más fácilmente se eliminarán. Asimismo, se aconseja reducir la ingesta de azúcar refinada, ya que algunos estudios la relacionan con la retención de sodio. Y si el problema aumenta o se mantiene durante mucho tiempo, lo mejor es acudir a un especialista para que vea tu situación y la trate adecuadamente.