Imprimir        Recomendar       Tamaño de texto
Usted esta en: Home / sicología / Las terapias de pareja van en alza

Las terapias de pareja van en alza

Compartir

LAS TERAPIAS DE PAREJA VAN EN ALZA… ¿SIRVEN?

Cada vez son más las parejas que acuden a una terapia juntos para solucionar sus problemas matrimoniales, o incluso para prevenirlos y ya no sólo se habla de personas que llevan 20 años juntos y que por el propio desgaste de la relación deciden acudir a una especialista. No, en estos tiempos, las consultas también se llenan de jóvenes entre 25 y 35 años que frente a los primeros atisbos de conflictos, deciden consultar. Sin embargo, ¿una terapia es siempre capaz de salvar un matrimonio?

Hoy en día, entre las causas más frecuentes de separación se ubican la falta de comunicación, de diálogo, infidelidad, celos, mala convivencia y problemas de intimidad en la pareja, entendida no como la falta de sexualidad, sino como la posibilidad de compartir espacios en común.

La terapia de pareja comprende un proceso, un trabajo orientado a facilitar la comprensión de las dificultades de cada uno de los participantes como de la propia relación. Se motiva a los participantes a revisar y comprender sus propias conductas, de acuerdo a la interacción establecida con el otro ya que muchas veces las acciones de uno, activan reacciones en el otro creándose circuitos disfuncionales, es decir, secuencias de interrelación y que no son concientes.

Más que nada se aconseja consultar a un especialista cuando la pareja ha realizado varios intentos de solución a sus problemas sin resultado. Cuando la dificultad es profunda y los recursos o capacidades de la pareja no han sido suficientes. También cuando las diferencias han gavillado una imposibilidad mutua de comprensión o cuando la pareja se encuentra muy polarizada en su dificultad.

¿Si voy a terapia salvo mi matrimonio?

Según los especialistas en tratamientos vinculares, las parejas no sólo van a terapia para intentar salvar sus matrimonios. También lo hacen para juntar fuerzas para divorciarse, o la mayoría de las veces, para tratar de entender cómo su amorosa relación terminó con esta insoportable sensación de estar durmiendo con el enemigo. En momentos en que una pareja está ad portas de una posible separación o ya cuando se ha efectuado y está en un período de alto estrés, intensidad emocional y confrontación con el otro, asistir a terapia permitirá contar con un espacio de reflexión y de toma de decisión que haga más tolerable el período de separación para cada uno de los participantes y sobre todo facilitando el pensar en las necesidades emocionales de los hijos.

Sin embargo, en los casos en que se acude a terapia de pareja para salvar la relación, las expectativas de los miembros de la pareja no siempre son realistas. Sobre todo cuando existe un alto desgaste en la relación y uno de ellos ya ha decidido internamente que la relación no prosperará.

La mayor dificultad de los psicólogos especializados que no logran poder volver a ‘unirlos’ es que muchos matrimonios suelen recurrir a ellos luego de mucho tiempo de haber comenzado con los problemas y cuando la situación ya es crítica y “erradicar los problemas se hace casi imposible”.

Un artículo publicado en The New York Times sostiene que el 25% de las parejas empeora a dos años del tratamiento, y que el 38% se divorcia a los cuatro años. Estos resultados podrían servir también para decir que los tratamientos funcionan en 6 de cada 10 casos.

Las parejas llegan a la terapia con la idea de que en un tiempo determinado todo se va a arreglar y que saldrán más enamorados que nunca, pero no siempre es así.

Creen además que el terapeuta será el juez que les diga lo que tienen que hacer y que interceda en lo que no se pueden decir mutuamente.

Lo cierto es que al cabo de ocho o 10 sesiones ya pueden pasar muchas cosas, o bien la pareja decide cambiar para estar bien o se da cuenta de que no es posible seguir con la relación. El hecho de que pase lo uno o lo otro significa que surtió efecto, pues se llegaron a conclusiones y decisiones que antes no era posible determinar.

¿De qué depende que funcione una terapia?

  • Son varios los factores que inciden para que la terapia conyugal tenga resultados. Uno de ellos es la predisposición que la pareja muestre a lo largo del proceso. Ambos deben querer participar en ella, interesarse en su situación y sobre todo tener disponibilidad para dejarse guiar, permitirse intentar y arriesgarse.
  • Puede depender también del trabajo del terapeuta. De cómo pueda motivar a los pacientes y su capacidad para infundir toda la confianza que se necesita para desmenuzar bien la problemática y llegar a su origen y soluciones.
  • Existen además algunas circunstancias externas y a veces ajenas que pueden llegar o no y que favorecen al proceso, como un viaje, un cambio de casa u otras. Sin duda, sólo con el hecho de qué la pareja esté asistiendo a la terapia, se asegura en un buen porcentaje buenos resultados.

De todos modos en psicología no hay reglas y cada pareja es un mundo a descubrir y nunca será negativo intentarlo.




Síndrome Premenstrual

La llegada de la menstruación puede convertirse en un verdadero infierno

..




Carla Ochoa

A sus 31 años, la modelo y actual locutora de radio, puede decir que está en su mejor momento...