Un 70% de las mujeres sufre algún tipo de infección urinaria a lo largo de su vida, mucho más que los hombres y la cistitis es una de ellas. A continuación te mostramos sus síntomas, por qué somos las más afectadas y algunos tips de cómo la puedes evitar.
La cistitis es una infección de la vejiga que provoca escozor al orinar y una necesidad de ir al baño con mucha frecuencia. Los grupos de mayor incidencia en este aspecto son las mujeres jóvenes, con menopausia, las embarazadas y aquellas que mantienen sus primeras relaciones sexuales.
¿Pero por qué las mujeres somos más propensas? Esto se provoca por diversos factores. Entre ellos, la especial condición femenina y la forma de su aparato genital. La cercanía de la parte final del aparato digestivo con la vagina, debido a que el periné es muy corto, facilita la aparición de este tipo de infecciones. Además, en el aparato urinario de la mujer no existe la barrera físico-química que impone la próstata del hombre, la cual segrega sustancias que atacan a las bacterias causantes de las infecciones. La vejiga y vagina están muy pegadas, lo único que las separa es una membrana muy fina, lo que expone a esa zona a sufrir micro traumatismos desencadenantes de la cistitis. Por otra parte en los embarazos influye la baja de defensas y los cambios en el PH de las secreciones vaginales. Es más, existe una cistitis propia de la mujer conocida como la “cistitis de luna de miel” o “de fin de semana” provocada por un exceso de actividad sexual en la mujer en esos períodos.
Sus síntomas más comunes:
-Micción muy frecuente
-Dolores agudos y punzantes en el abdomen
-Sensación de ardor o quemazón al orinar
-Fiebre
-Escalofríos
-Malestar general en todo el cuerpo.
Sus causas:
-Presencia de bacterias (Escherichia coli, Chlamydia trachomatis, estafilococos o estreptococos)
-Uso de métodos de control de natalidad (diafragma o las jaleas espermicidas).
-Cambios hormonales del embarazo y la menopausia
-Prostatitis
-No orinar cuando se tiene la necesidad de hacerlo
Si hablamos de consecuencias de una cistitis, es común la sensación de quemazón y molestias al orinar, el dolor y el ardor en la zona vaginal es frecuente. Además, algunos gérmenes pueden producir orina con mal olor o con un espesor mayor, incluso un cambio en el color de la micción.
¿Qué hacer para evitarla?
-Límpiate con el papel higiénico de adelante hacia atrás y no al contrario. El 80 por ciento de las bacterias que provocan las infecciones urinarias provienen de las heces.
-Vacía la vejiga antes de mantener relaciones sexuales, pues así disminuye de tamaño y es más difícil que se produzcan los micro traumatismos.
-Bebe líquidos en abundancia, porque de esta forma se limpia la vagina, o bien jugos de cítricos, debido a que éstos contienen ácido ascórbico, una sustancia que mata a las bacterias del tracto urinario.
-Orina cada dos o tres horas, hasta la última gota y sin interrupciones, ya que el crecimiento bacteriano es mayor cuando la orina permanece en la vejiga.
-Lávate la zona genital, con jabones neutros, de delante hacia atrás, y seca en la misma dirección. No se recomiendan las duchas vaginales.
-Orina después de haber tomado un baño en piscinas o ríos.
-Utilizar ropa interior de algodón y evitar prendas ajustadas.
-Evita utilizar el diafragma, ya que presiona la uretra y dificulta el vaciado de la vejiga. Su uso está asociado a mayor frecuencia de la infección.
-Reconsidera el uso de tampones cuando las infecciones urinarias aparezcan en el período premenstrual.
En general, las cistitis son benignas, pero en ocasiones es difícil diferenciarlas de otras infecciones como las pielonefritis. Por ello es aconsejable consultar al médico para que realice el diagnóstico y si fuera necesario indicar un tratamiento, que por lo general suele ser un antibiótico.
Lo más importante para el diagnóstico es un análisis de orina, que puede realizarse de modo sencillo simplemente con una tira reactiva, un sistema muy rápido y fiable que indica con gran aproximación si existe infección en la orina.