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 Dejar de fumar sin engordar, ¡se puede! |
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Se calcula que casi el 60% de los ex fumadores aumenta de peso, hecho que se asocia al abandono de la nicotina. Aunque no se sabe a ciencia cierta qué es lo que provoca una subida, se cree que influyen diversos factores, como la actividad hormonal, factores sensoriales y digestivos, y alteraciones en el sistema nervioso autónomo. Sin embargo, si no quieres pertenecer a ese grueso porcentaje, pero lo único que deseas es dejar este vicio, te entregamos datos de cómo puedes dejar de fumar ¡sin engordar!
Cuando se deja de fumar:
- 1. Vuelve el gusto y el olfato, luego también el apetito.
- 2. La nicotina ya no ejerce su efecto quita hambre y su acción anti estrés.
- 3. El fumador pierde sus ritos gestuales.
Como consecuencia, mientras se gasta menos, se tiene mucha más hambre y se necesita tranquilizar el nerviosismo. Se consumen alimentos como la nicotina, chocolates y azúcar y se busca ocupar la boca y las manos.
En un principio obviamente que se puede engordar. La ganancia de peso media de hombres y mujeres que dejan de fumar es de 2 a 4 kilos. Pero como dijimos, no todas las personas engordan, sin embargo, si eres una de ellas, a continuación te damos unos consejos para evitarlo.
Déjate ayudar: dejar de fumar sin engordar será tanto más fácil cuanto menos monóxido de nicotina tengas; la desintoxicación de nicotina se asemeja al hambre. Pide consejo a un médico y no dudes en recurrir a una de las ayudas médicamente válidas (especialmente sustitutos de la nicotina en forma de chicles, parches, etc.).
Elige el momento adecuado: Es decir, aquel en el que te sientas suficientemente motivada, en forma, positiva y disponible. Muy importante es no hacerlo en un momento difícil como de estrés en el trabajo, mudanza, separación, etc.
Prepara el terreno: Fuera los ceniceros, los encendedores y todo lo que pueda significar una tentación. Fuera también los alimentos de picoteo (galletitas dulces o saladas, caramelos o chocolates). Una buena idea es preparar un estuche con pastillas de menta light, manzana y una botella de agua, por ejemplo.
Haz 3 comidas diarias al día + dos tentempiés: Para evitar el hambre, tienes que comer a intervalos regulares. Comienza el día con un verdadero desayuno (té o café, un lácteo, fruta fresca, 2 rebanadas de pan). Durante la mañana y por la tarde prevé una bebida sin azúcar, un alimento rico en proteínas y una fruta o verdura para picotear, más una rebanada de pan si tienes mucha hambre. Para la comida, son preferibles las fórmulas rápidas: pescado/verduras/ un producto lácteo y fruta.
Consume verduras: Ricas en fibras y en glúcidos cuya energía se difunde lentamente en el organismo. Aseguran una saciedad inmediata y duradera, quitan el hambre pero también impiden que te de sueño.
Bebe: Mucho y regularmente para engañar el hambre y eliminar toxinas, Lo ideal son las bebidas calientes que se beben a sorbitos con necesidad de edulcorantes y con aroma (vainilla, limón, frutas, etc.).
Instaura nuevos ritos: Zanahorias untadas en queso blanco para el aperitivo; una pastilla de chocolate negro amargo con el café; un lavado de dientes después de cada comida; un chicle sin azúcar con cada deseo compulsivo por unas papas fritas.
Muévete: Cuando dejas de fumar, el deporte presenta un doble interés. Por un lado permite quemar las calorías que antes quemaba el cigarrillo, por otro, sirve para canalizar el estrés, complacerse y reconciliarse con tu cuerpo.